martes, 30 de marzo de 2010

Precious

Hace poco fui a ver la película: Las actuaciones son muy buenas; las escenas, fuertes; la banda sonora es muy adecuada y la historia es francamente cruda y sorprendente...

Ahora...

¡¿Qué les pasa a los de la Vogue?!


Imbéciles...Les han de faltar tantos minerales y nutrientes a causa de su anorexia generalizada, que sus estúpidas neuronas ya no conectan bien...

Se me hace absolutamente de lo peor, en especial porque me imagino a una bola de gente esquelética, súper maquillada (estilo The Devil Wears Prada) y con jeta mamona ahí viboréandose a la pobre Gabourey Sidibe.

Por eso la gente del mundo de la moda muere joven: Adictos, anoréxicos, suicidas depresivos o bipolares... Baste ver la biografía de los grandes diseñadores y top models: una mierda.
Y no es que esté de acuerdo con el mito de "los gorditos son felices" pero creo que en este caso, Gabbourey tiene mucho más de que estar orgullosa que una bola de pseudo artistillas -porque no podemos considerar el diseño de modas como un arte- que nunca tendrán el talento y la seguridad suficientes para aparecer en pantalla grande..

Al calabozo del infierno de la comida chatarra con ellos!