sábado, 3 de octubre de 2009

Resumen de los hechos acontecidos las últimas 48 horas

Pues sí. El día de la marcha fue un día laaargo y lleno de sucesos.
Después de entregar un regalo que llevaba preparando como una semana, procedí a involucrarme en lo de la marcha. Ya teniendo lista la manta, procedimos a ir a donde estaban los camiones que nos llevarían. Estaban a full, mucho calor y energía. Muchas consignas (mi favorita: Señor Calderón ¿Por qué no usó condón? // Señora Hinojosa: ¿Por que parió esa cosa? gritada al pasar por lo que creo eran los pinos) marchamos hasta llegar al zócalo, de ahí de nuevo a la facultad donde nos topamos con un amigo argentino en la rampa de subida, de ahí un buen rato al cubo, y de ahí a casa de un amigo que vive cerca de la facultad.
El trayecto en realidad había empezado desde eso de las 3pm -la cita había sido a la1pm- pero llegamos al punto de partida de la marcha a eso de las 4.30 (sólo para salir de C.U. hicimos aproximadamente una hora, pues por equis o ye razón, habían cerrado el camino a la altura de rectoría. Como nota caben mencionar que además de pasar patrullas y ambulancias, pasaban también taxis. Menciono esto porque me toco ver y fotografiar un 'taxista' pirata con una camisa que decía VIGILANCIA UNAM (proximamente update con foto). Había tensión, todo parecía que ni la misma Universidad quería una movilización tal.
A pesar de eso el camión tuvo bastante buen ambiente: se cantaba y gritaban consignas, la porra de la facultad, goyas etc., pero cuando se acercaba una patrulla o una ambulancia todo el mundo se alteraba, hasta que una chica empezó a decir:
Chica: A ver, ya! Saquen los petardos y déjenlos por ahí, y la mota que la pasen, hay que acabársela! Y muchos reíamos.
Al dejar atrás rectoría, después de estar 45minutos parados, con un calor horrible y la sensación de hambre y mariposas- mientras pasábamos junto a la patrulla que cerraba el paso, en el camión se cantaba: ¡Hay que estudiar, / Hay que estudiar! / El que no estudie a policía va a llegar.
La misma canción se cantó ya estando en marcha, sumada a consignas como: Policía / idiota / a ti también te explotan! y también: Policía/ conciente/ se une al contingente; con la variante: Policía/ conciente/ se da un tiro en la frente.

Se lee fácil eso de tardar una hora en salir de sólo C.U. pero en realidad, la parada hecha frente a la torre de rectoría (con sus respectivas canciones-mentadas a Naaaarro, Narrriiito...) me despertó la tentación terrible de bajarme y buscar a cierta persona que que causa crisis existenciales y un ya desagradable efecto lepidóptero-gástrico (o en mexicano de a pie: maripososo-estomacal) que sumado al hambre de haber desauynado ligero no hacía buena combinación.

En fin, fue el único momento en el que consideré mínimamente renunciar a lo que prometía la marcha, a cambio de la remota posibilidad de parar mi desasosiego.

Llegamos a Tlatelolco, después de pasar durante el camino una gorra para la cooperación para el pago del camión que nos había llevado a los estudiantes de la facultad (del costado oficialmente fuera de C.U.que tiene la tienda-UNAM, pues no habían dejado entrar el camión a territorio universitario) hasta Tlate.
Nos bajamos. Había muchos compañeros -y mucho ambulante vendiendo nieves de limón, cigarros, paletas, pañuelos rojos con la figura del Ché, etc.- y camiones estacionados que tenían sistemas de sonido por los que se llamaba a hacer de la marcha, no una fiesta, sino protesta...
Mucha gente rara: Anarcos, anarco-punks, hippies, estudiantes X, estudiantes semi fresas, añejos líderes, y hasta una categoría acaso increíble de no saber y conocer a por lo menos un integrante de ella: los anarco-priístas. Amén de que también había priístas más en serio -un hijo de diputado priísta poblano incluso- lo que me plantea la duda:
¿Quién o quiénes tienen calidad moral para presentarse en la marcha?
No pretendo dar una respuesta, pero sin duda creo que implica una contradicción de origen ser priísta-lo que se dice priísta- y protestar contra una masacre realizada por el PRI. En fin...
En algún punto de la marcha -creo que llegando a Madero o por ahí ya cerca del zócalo, los anarcos de mierda se pusieron locos y por su culpa los polis cerraron el paso. Siguieron los desmadres. yo me espanté bastante cuando derrepente veía bandadas de unas 30 personas que corrían en sentido opuesto a la marcha.
Vinieron a avisarnos unos compañeros -que se veían como organizadores-expertos- que los polis -más precisamente granaderos- habían cerrado el paso a los anarcos y que teníamos que hacer valla para poder pasar, pues iban a intantar desintegrar el contingente...
En fin, para no hacerla larga, nos ladeamos dejando libres uno o dos carriles del lado izquierdo de la avenida donde estábamos, y engarzamos los brazos -afortunadamente puedo decir que compartí ese momento con verdaderos amigos- y avanzabamos lento, tropezando frecuentemente con botellas de PET que los de adelante seguramentre dejaron. Algunas podían patearse hacia la acera, otras daban mucha lata, pero a pesar de todo seguimos avanzando,lento, sin soltarnos. De pronto se oyó una expĺosión fuerte a la distancia. Me puse como pavo en navidad. A eso de 5 minutos después se oyó otra y así... Después, las mencionadas hordas de gente corriendo en contra sentido. Algunos ya traían los ojos y la nariz roja, venían quejándose de que les echaron gas; otros, los anarco-porros no dejaban de correr, pues de hacerlo probablemente los detendrían por vándalos y enlodadores del movimiento legítimo...
En fin, aquí un resumen de las cosas memorables:

-La chica que se quedaba sin voz o que confundía las consignas, tanto en el camión como ya en la marcha, ya la que todo mundo hacía 'buuuuuhhhh'
-Los vendedores ambulantes que en pleno gas no cesaban con su: Chicles, cigarros, paletaaas... WTF?!
-Las granaderas.
-La gente que miraba y saludaba desde las orillas de la calle, o desde las ventanas.
- La goya echada al interior de un túnel muy largo -la reverberación fue impresionante!

Aquí todo lo que recuerdo



* -¡Gente, no mamar! No tiren sus botellas, es super difícil avanzar resbalándose con esas chingaderas que se atraviesan en el camino

Auch! Durante la redacción de este post sucedió lo esperado pero no deseado...
Al menos las mariposas ya podrán ser digeridas y expulsadas de mi sistema.
Aún así, no es la onda =S =(

4 comentarios:

Ego dijo...

Es un pinche desmadre. Por un lado, los vándalos estúpidos desvirtúan el movimiento. Por otro, hay algunos despistados que siguen teniendo una cosmovisión maniquea de la realidad social de acorde a los dogmatismos de la izquierdosidad sesentera, que en las izquierdas de países más desarrollados ya se dejí atrás.

Quizá el dos de octubre sólo se debería guardar un repetuoso luto y punto. Saludos.

Hoja de Chaya dijo...

Sí, de hecho. Probablemente fue el primer y único año que asistiré a la marcha...
Lo que más valoré en realidad fue la sensación de hermandad para con mis amigos y orgullo universitario que se respiró, al margen de los izquierdosos-radicaloides, anarcos, etc.

Haiga sido como haiga sido, me gustó para debut y despedida.

Adalberto Ortíz dijo...

Mmmm, estoy en desacuerdo con lo de tu contradicción de origen: “ser priísta es contradictorio con estar en contra de algo que hizo el PRI.

Yo creo, Bety, esa generalización tan radical y extremosa, maniquea y absoluta deviene en un pensamiento falaz.

Si mi perro se llama Chucho, entonces todos los Chuchos son perros...o todos los perros son Chuchos... Un falla de lógica ¿no?


Y no es porque yo soy Priísta, pues no lo soy, sino porque somos compañeros en una carrera cuyo objetivo es evitar ese tipo de pensamiento.


Bueeeno Beeety.
Cuídate muchísimo, te mando un abrasísimo.
Te quiere mucho, Adal.

P.S. Oye, vamos a tomarnos un cafesín y un puro, ¿no te parece?

Hoja de Chaya dijo...

Me refería mi buen Adal, a que un anarquista congruente no militaría en el PRI, ni trabajaría para él... Digo eso sería bastante incongruente no?
O a poco ese dircursillo de 'fue sólo una parte del PRI' viene a cuento... Vale, aún concediendo en eso, el PRI es y represente la visión máxima del poder ordenador del Estado, su máxima injerencia en la sociedad, incompatible con la anarquía, y de hecho, más cercano al totalitarismo.